Llega el contenedor, se abre, y dentro hay mercancía mojada, aplastada, con la cadena de frío rota o simplemente de menos.

Lo que se haga en las horas siguientes decide si hay reclamación o no. Y la mayoría de reclamaciones que acaban perdidas no se pierden por falta de razón: se pierden por falta de prueba y por plazos incumplidos.

Lo primero: no firmar limpio

El error más caro y el más frecuente. Firmar el albarán o el documento de entrega sin anotar nada crea una presunción legal de que la mercancía se entregó conforme. Revertir esa presunción después es difícil y caro.

Si hay algo visible (embalaje roto, humedad, precinto manipulado, bultos de menos), se anota en el documento de entrega, en el momento, por escrito y con detalle suficiente. «Mercancía en mal estado» vale poco. «Tres bultos con embalaje mojado en la base, precinto nº X roto» vale mucho.

Los plazos, que son cortos

Transporte marítimo. Las Reglas de La Haya-Visby, aplicables en España por remisión de la Ley de Navegación Marítima, exigen dar aviso por escrito de la pérdida o el daño en el momento de la entrega si es aparente, o dentro de los tres días siguientes si no lo es. Las acciones por daños prescriben al año.

Transporte terrestre. El artículo 60 de la Ley 15/2009 exige reservas por escrito en el momento de la entrega para daños aparentes, y dentro de los siete días naturales siguientes para los no aparentes. Para el retraso, veintiún días.

Tres días no son tres días hábiles de gestión interna. Son tres días.

Las pruebas que hay que tomar antes de mover nada

En cuanto se detecta el daño, y antes de recolocar, reembalar, separar o devolver nada:

Cuándo hace falta un peritaje

Siempre que el importe justifique el coste del informe, y casi siempre que la causa no sea evidente.

Un peritaje en comisaría de averías determina tres cosas que una reclamación necesita y que las fotos por sí solas no acreditan: qué pasó (mala estiba, condensación, golpe, fallo de refrigeración, defecto de embalaje de origen), cuándo pasó, que es lo que fija quién responde, y cuánto vale el perjuicio, incluyendo mercancía que no está físicamente dañada pero ha perdido valor comercial.

Y hay un detalle práctico: un informe elaborado con la mercancía todavía en su estado original vale mucho más que uno hecho tres semanas después sobre fotos y facturas.

Los errores que más veces arruinan un expediente

  1. Firmar conforme y reclamar después.
  2. Tirar el embalaje.
  3. Reacondicionar la mercancía antes de que nadie la haya inspeccionado.
  4. Comunicar el daño por teléfono y no por escrito.
  5. Esperar a que la aseguradora mande a alguien y dejar pasar el plazo de reserva mientras tanto.
  6. Reclamar solo el valor de la mercancía y olvidar el resto del perjuicio.

En resumen

Anota reservas en la entrega. Documenta antes de tocar. Comunica por escrito dentro del plazo. Guarda el embalaje. Y si el importe lo justifica, pide inspección pericial cuanto antes.

¿Tienes mercancía dañada ahora mismo?

El tiempo corre. Llama al 649 940 686 o mira en qué consiste el peritaje en comisaría de averías.

Este artículo tiene carácter informativo y no constituye asesoramiento jurídico.