«Nos sale más caro el transporte que el margen del producto.» Es la segunda objeción más habitual — y casi nunca está bien calculada.
Cuando una empresa no conoce el mercado canario, tiende a sobreestimar el coste de transporte marítimo y a subestimar la frecuencia de las rutas disponibles.
La realidad: hay conexiones marítimas regulares entre Península y Canarias, con plazos y costes que se pueden calcular con precisión, no que hay que «adivinar».
El verdadero problema no suele ser el coste del transporte en sí, sino no saber cómo estructurar el envío, la frecuencia y el volumen para que el coste por unidad baje a un nivel razonable.
Si nunca has hecho ese cálculo con datos reales, es el primer paso antes de descartar Canarias.